martes, 24 de marzo de 2026

El otro marcador del Mundial: México podría disparar el desperdicio de alimentos hasta 50%

Especialistas advierten que el auge turístico podría profundizar la paradoja entre abundancia y hambre
México, a 24 de marzo de 2026.- Con la llegada de la Copa Mundial de Futbol 2026, expertos alertan que el desperdicio de alimentos en México podría incrementarse hasta en 50%, impulsado por dinámicas de consumo masivo, lo que pondría en evidencia las fallas estructurales del sistema alimentario.

Un evento global, una consecuencia invisible

Mientras el país se prepara para recibir a miles de visitantes durante la Copa Mundial de Futbol 2026, una preocupación comienza a tomar fuerza fuera de las canchas: el desperdicio de alimentos.

De acuerdo con estimaciones de especialistas, México podría registrar un incremento de entre 40 y 50 por ciento en la cantidad de comida desechada durante el evento, especialmente en sectores como restaurantes, hoteles y servicios de alimentos preparados.

La lógica del exceso: producir más de lo necesario

La directora de Desarrollo Institucional de la Fundación Alimento Para Todos, Anabel Díaz Cantón, explicó que actualmente el país pierde entre 20 y 30 toneladas de comida al año, cifra que podría dispararse ante la demanda turística y la lógica de “abundancia” que caracteriza a eventos de gran escala.

Buffets, promociones, paquetes turísticos y la presión por no “quedarse cortos” generan una sobreproducción que termina en la basura, muchas veces sin haber sido siquiera consumida.

Entre el espectáculo y la contradicción social

El fenómeno no solo es económico, también es social. En un país donde millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria, el incremento del desperdicio revela una profunda contradicción: mientras algunos sectores desechan alimentos en grandes cantidades, otros carecen de lo básico.

El Mundial, en este sentido, no solo será una vitrina deportiva, sino también un espejo de las desigualdades estructurales que persisten en el país.

¿Oportunidad para cambiar el modelo?

Especialistas coinciden en que este escenario también abre una puerta: la posibilidad de implementar estrategias más sostenibles. Desde la donación de excedentes hasta una mejor planeación en la producción, el evento podría convertirse en un punto de inflexión si se actúa con responsabilidad.

La clave, señalan, está en pasar de una cultura del exceso a una de aprovechamiento, donde cada alimento tenga un destino útil antes de convertirse en desperdicio.

El Mundial traerá goles, turismo y derrama económica, pero también plantea un reto silencioso: evitar que la celebración se traduzca en toneladas de comida desperdiciada en un país donde aún hay mesas vacías.

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