martes, 24 de marzo de 2026

El mapa se agrieta: sequía avanza en Chihuahua y alcanza niveles críticos en la frontera

Aunque más de la mitad del estado permanece sin afectaciones, el fenómeno enciende alertas por su avance silencioso
Chihuahua, a 24 de marzo de 2026.- Siete municipios de Chihuahua enfrentan condiciones de sequía, con focos críticos en la región fronteriza, de acuerdo con el más reciente informe del Monitor de Sequía. El fenómeno, aunque aún focalizado, plantea riesgos crecientes para el campo y el abasto de agua.

Un territorio que comienza a resentir la falta de agua

La sequía vuelve a dibujar su trazo sobre el norte del país. Según el más reciente reporte del Comisión Nacional del Agua, siete municipios del estado de Chihuahua presentan actualmente afectaciones, lo que equivale al 10.4 por ciento del territorio estatal.

Aunque 56 municipios aún se mantienen sin registro de sequía, el fenómeno comienza a concentrarse en zonas específicas, generando preocupación entre autoridades y sectores productivos.

Los focos rojos: entre lo extremo y lo excepcional

Las condiciones más severas se localizan en Ojinaga, donde se reporta sequía extrema (nivel D3), y en Manuel Benavides, que enfrenta sequía excepcional (D4), el grado más alto en la escala.

Estos niveles no solo indican ausencia prolongada de lluvias, sino también impactos acumulados en suelos, cuerpos de agua y actividades agrícolas, que comienzan a resentir la falta del recurso hídrico.

Entre la calma aparente y el riesgo latente

A pesar de que una amplia parte del estado no presenta afectaciones, el comportamiento de la sequía suele ser progresivo. Lo que hoy se concentra en siete municipios podría extenderse si las condiciones climáticas no cambian en las próximas semanas.

Además, otros cuatro municipios ya se encuentran en condición “anormalmente seca”, una antesala que suele anticipar escenarios más complejos.

Impacto en el campo y la vida cotidiana

La sequía no es solo una cifra en un reporte técnico. En las comunidades afectadas, se traduce en menor disponibilidad de agua para consumo humano, pérdida de cultivos y presión sobre el ganado.

En regiones como Ojinaga y Manuel Benavides, donde la economía depende en gran medida del campo, el fenómeno representa una amenaza directa al sustento de las familias.

La sequía no llega de golpe; avanza despacio, casi imperceptible, hasta que deja huella. Hoy son siete municipios, mañana podría ser más. El reto, como siempre, es anticiparse antes de que la tierra termine por agrietarse del todo.

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