sábado, 7 de marzo de 2026

Descubrimientos en el Templo Mayor revelan una de las ofrendas más imponentes del gobierno de Motecuhzoma Ilhuicamina

Investigaciones del Proyecto Templo Mayor confirman la magnitud política y religiosa del imperio mexica
México, a 7 de marzo de 2026.- Arqueólogos e investigadores del Proyecto Templo Mayor dieron a conocer avances de una investigación iniciada hace tres años tras el hallazgo de un tepetlacalli o cofre de piedra con figurillas de estilo Mezcala.

Los estudios recientes permitieron localizar otros dos depósitos rituales con características similares, lo que podría representar la ofrenda más grande realizada durante el gobierno del huei tlatoani Motecuhzoma Ilhuicamina en el recinto sagrado de Tenochtitlan.

Un hallazgo que reescribe la historia ceremonial del Templo Mayor

Especialistas del Proyecto Templo Mayor (PTM), perteneciente al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), dieron a conocer nuevos avances en una investigación arqueológica que comenzó hace tres años, tras el descubrimiento de un tepetlacalli, un cofre de piedra cuyo nombre proviene del náhuatl y que era utilizado en ceremonias rituales de gran relevancia dentro de la cosmovisión mexica.

En el interior de este cofre fueron encontradas 15 figurillas de estilo Mezcala, una tradición escultórica característica de la región que hoy corresponde al estado de Guerrero. A partir de este descubrimiento inicial, los investigadores continuaron las excavaciones en el área del Huei Teocalli, el gran Templo Mayor de la antigua ciudad de México-Tenochtitlan, donde posteriormente localizaron otros dos depósitos rituales con características similares.

De acuerdo con los especialistas, estos hallazgos podrían formar parte de la ofrenda más grande documentada hasta ahora del periodo de gobierno de Motecuhzoma Ilhuicamina, uno de los gobernantes más influyentes del imperio mexica durante el siglo XV.

Una ceremonia monumental en el corazón de Tenochtitlan

El director del Proyecto Templo Mayor e investigador del INAH, Leonardo López Luján, explicó que este descubrimiento permite imaginar la magnitud de las ceremonias que se realizaban en el recinto sagrado de la antigua capital mexica.

“Imaginemos lo espectacular que fue aquella ceremonia: decenas de sacerdotes y miles de fieles rodeando el Templo Mayor y colocando, en un mismo momento, reliquias escultóricas, caracoles, conchas, semillas, rostros de peces sierra, copal, chapopote y otros dones”, señaló el investigador al describir la complejidad ritual que acompañaba estas ofrendas.

El equipo de especialistas presentó los resultados más recientes durante el ciclo de conferencias “La arqueología hoy”, organizado por El Colegio Nacional, donde se dieron a conocer los avances obtenidos en el análisis de las ofrendas 186, 187 y 189, ubicadas en el recinto ceremonial del antiguo Templo Mayor.

Los expertos consideran que estos hallazgos constituyen uno de los descubrimientos más relevantes relacionados con el gobierno de Motecuhzoma Ilhuicamina, conocido también como “El flechador del cielo”, quien gobernó Tenochtitlan entre los años 1440 y 1469.

Hallazgos que confirman hipótesis de décadas

Los jefes de campo del PTM, Alejandra Aguirre Molina y Antonio Marín Calvo, señalaron que el contexto de estos descubrimientos confirma una hipótesis planteada desde finales de la década de 1970 por el reconocido arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma.

En aquel momento, Matos Moctezuma localizó las ofrendas 18 y 19 durante exploraciones realizadas en el costado oeste del Templo Mayor. Posteriormente, en 1991, Leonardo López Luján descubrió la ofrenda 97 en el sector norte del recinto.

De acuerdo con Aguirre Molina, esas evidencias arqueológicas sugerían que podían existir otras ofrendas distribuidas estratégicamente alrededor del basamento piramidal.

“Esas tres ofrendas pertenecen a la etapa IV del Templo Mayor, fechada entre 1440 y 1469, periodo de gobierno de Motecuhzoma Ilhuicamina, por lo cual sospechábamos que quedaban otras tres al este y al sur de la enorme pirámide”, explicó la especialista.

Con los nuevos hallazgos, los investigadores consideran que por primera vez se logra cerrar un círculo ceremonial completo alrededor del Templo Mayor, confirmando así la organización ritual del espacio sagrado.

Botines de guerra convertidos en ofrendas sagradas

Uno de los aspectos que más ha llamado la atención de los especialistas es la presencia de 83 figurillas antropomorfas talladas en piedra verde, muchas de ellas consideradas trofeos de guerra obtenidos durante campañas militares.

Según López Luján, estas piezas podrían estar vinculadas con las conquistas realizadas por Motecuhzoma Ilhuicamina en territorios ubicados fuera de la Cuenca de México.

“Las figurillas Mezcala no aparecen con esa abundancia ni antes ni después en el Templo Mayor. Lo que vemos es al primer huei tlatoani que conquistó territorios fuera de la cuenca consagrando los botines de guerra traídos de Tlaxco y Tlaxmalac”, explicó.

Estas regiones, que hoy forman parte del norte del estado de Guerrero, habrían sido sometidas por el gobernante mexica entre 1447 y 1450, consolidando el poder político y militar del imperio.

La logística necesaria para colocar estas ofrendas también refleja la magnitud de la ceremonia, ya que varias esculturas pesan entre 600 y mil kilogramos, lo que implicó el uso de cuerdas, rodillos de madera y palancas para transportarlas y acomodarlas en los depósitos rituales.

Conservación y estudio de los materiales encontrados

La conservación de los hallazgos ha sido una tarea minuciosa para los especialistas del Proyecto Templo Mayor. La jefa de conservación del PTM, Adriana Sanromán Peyron, explicó que los tepetlacalli fueron protegidos inmediatamente después de su descubrimiento para evitar daños ocasionados por la exposición al sol o a cambios bruscos de humedad.

Estos cofres de piedra, que miden aproximadamente 50 centímetros de ancho por 50 de alto, fueron mantenidos bajo condiciones controladas durante un periodo de seis a ocho meses, tiempo necesario para su exploración, limpieza y documentación.

Además de los elementos escultóricos, las ofrendas contenían una gran diversidad de materiales naturales que reflejan la extensa red de intercambio del imperio mexica.

La bióloga del PTM Belem Zúñiga Arellano explicó que entre los restos encontrados predominan caracoles marinos de las especies Nerita scabricosta y Hexaplex brassica, muchos de los cuales provienen de las costas del Atlántico.

Incluso algunos ejemplares conservaron el periostraco, una capa orgánica que los moluscos pierden poco tiempo después de morir, lo que sugiere que pudieron haber sido transportados vivos en contenedores con agua salada hasta Tenochtitlan.

Este dato refuerza la idea de que los mexicas contaban con métodos eficientes para trasladar recursos marinos desde grandes distancias hacia el centro ceremonial de su capital.

Un patrimonio que será estudiado y exhibido

El INAH informó que, una vez concluidos los procesos de conservación y registro científico, las ofrendas 186, 187 y 189 serán resguardadas en el Museo del Templo Mayor, donde quedarán disponibles para futuras investigaciones arqueológicas, históricas y biológicas.

Asimismo, se contempla la posibilidad de organizar una exposición especial que reúna por primera vez las seis ofrendas relacionadas con este conjunto ceremonial, permitiendo al público conocer de manera más profunda la compleja religiosidad, la organización política y la riqueza simbólica de la civilización mexica.

No hay comentarios

Publicar un comentario