Saif al-Islam Gadafi, hijo del depuesto líder libio, asesinado en su residencia
Fiscalía libia abre investigación en un suceso que reaviva las tensiones posrevolucionarias
Libia, a 3 de febrero de 2026.- Saif al-Islam Gadafi, figura política libia y uno de los hijos del fallecido gobernante Muamar Gadafi, fue asesinado este martes por un grupo de cuatro individuos armados en su residencia, según informaron funcionarios y medios locales. Las autoridades han designado una comisión para esclarecer las circunstancias del ataque, que se produce en un contexto histórico de violencia y fracturas políticas tras la caída del régimen en 2011.
El ataque y la confirmación oficial
La muerte de Saif al-Islam Gadafi fue confirmada por Abdullah Otham, asesor y jefe de su equipo político, quien inicialmente indicó el fallecimiento sin ofrecer mayores detalles. Más tarde, al medio local Al Ahrar, explicó que cuatro hombres armados habían irrumpido en su vivienda, desactivando sistemas de alarma y vigilancia antes de asesinarlo en el lugar.
La violencia se registró cerca de Zintan, en el noroeste de Libia, a unos 140 kilómetros de Trípoli, según reportó The Libya Observer, aunque no precisó la fuente de sus informes.
La respuesta de la Fiscalía y la investigación en curso
Ante este hecho, la Fiscalía libia anunció la creación de una comisión de investigación que se trasladará al sitio del crimen para recabar pruebas, entrevistar a personas del círculo cercano de Gadafi y esclarecer lo ocurrido.
La rapidez con que se conformó este grupo de investigación refleja la gravedad del suceso y su impacto en la ya frágil estabilidad de Libia, donde los homicidios de figuras políticas tienden a avivar tensiones entre facciones rivales y regiones.
Saif al-Islam: del sucesor esperado al hombre perseguido
Saif al-Islam Gadafi, nacido en 1972, fue considerado durante años el heredero político de su padre, Muamar Gadafi, quien gobernó Libia durante 42 años hasta ser derrocado por una rebelión en 2011. Tras la caída del régimen, Saif se convirtió en una figura central en los turbulentos procesos de transición del país.
Durante el conflicto que siguió a la revolución, la Corte Penal Internacional (CPI) emitió en 2011 una orden de arresto en su contra por presuntos crímenes de lesa humanidad relacionados con la represión de protestas y violencia estatal.
En 2015, un tribunal de Trípoli lo condenó a muerte por el uso de la violencia contra manifestantes; sin embargo, la sentencia nunca se ejecutó, y su situación legal fue objeto de disputas entre distintas autoridades libias.
Años más tarde, en 2021, intentó participar en las elecciones presidenciales, pero su candidatura fue rechazada por las autoridades electorales, en un proceso que terminó por suspenderse, dejando en el aire su posible regreso al escenario político formal.
Interpretación: un país todavía marcado por la violencia política
El asesinato de Saif al-Islam Gadafi no solo cierra un capítulo de una familia que simbolizó el poder en Libia durante décadas, sino que pone de manifiesto la persistente inseguridad y fragmentación política que atraviesa el país magrebí.
Desde la caída de Muamar Gadafi en 2011, Libia ha conocido largos periodos de conflicto interno, con milicias y facciones que disputan la autoridad estatal y territorial. En este contexto, la figura de Saif —a menudo vista como un potencial factor de unidad o de división según los sectores— representaba un elemento sensible en la política libia.
Su asesinato reaviva preguntas sobre quiénes operan con impunidad, cómo se ejerce la justicia en un país con instituciones aún en construcción y hasta qué punto la violencia política continúa siendo un método para dirimir rivalidades en ausencia de un Estado plenamente consolidado.
Este atentado se suma a la larga lista de episodios de violencia que han marcado la trayectoria de Libia desde la revolución, subrayando la necesidad de fortalecer mecanismos de justicia y seguridad en un país aún en proceso de estabilidad política.




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