Su fallecimiento a los 84 años simboliza el cierre de una generación que transformó la justicia social en el siglo XX
Estados Unidos, a 17 de febrero de 2026.- El activista estadounidense Jesse Jackson falleció a los 84 años, dejando un legado profundamente ligado al movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos y a su estrecha relación con Martin Luther King Jr.. Su trayectoria estuvo marcada por momentos históricos, desde presenciar el asesinato de su mentor en 1968 hasta reunirse años después con el hombre condenado por el crimen, un episodio que generó controversia y debate público.
Una vida dedicada a la lucha por la igualdad
Jesse Jackson fue una de las figuras más visibles del activismo político y social en Estados Unidos durante más de cinco décadas, reconocido por su compromiso con la justicia racial, la equidad económica y los derechos humanos.
Nacido en un contexto de segregación racial, Jackson inició su vida laboral en empleos modestos como limpiabotas y camarero, mientras avanzaba en su formación académica. Estudió en la University of Illinois y posteriormente en el North Carolina Agricultural and Technical State University, donde se graduó en Sociología en 1964.
Su acercamiento al activismo ocurrió en plena efervescencia del movimiento por los derechos civiles, cuando decidió unirse a las movilizaciones impulsadas por Martin Luther King Jr., particularmente tras participar en las marchas por el derecho al voto en Selma, Alabama, en 1965.
Con el tiempo, Jackson se convirtió en colaborador cercano de King y participó en iniciativas económicas como la Operación Breadbasket, destinada a presionar a empresas para contratar trabajadores afroamericanos y promover justicia económica.
El día que presenció la muerte de Martin Luther King
Uno de los episodios más impactantes de su vida ocurrió el 4 de abril de 1968, cuando Martin Luther King fue asesinado en el balcón del Lorraine Motel, en Memphis, Tennessee.
Jackson aseguró haber sido una de las últimas personas en hablar con el líder antes del atentado. Según su relato, momentos antes del disparo King pidió que esa noche se interpretara su canción favorita, “Take My Hand, Precious Lord”, durante un mitin.
El asesinato, que ocurrió cuando King tenía apenas 39 años, marcó profundamente al movimiento social y a Jackson en lo personal. Años después recordaría el momento como una escena traumática que simbolizó la pérdida de un líder que había dedicado su vida a construir puentes entre comunidades.
Tras el crimen, Jackson intentó contribuir al duelo nacional, aunque también enfrentó críticas de algunos compañeros que cuestionaron su protagonismo mediático durante esos días.
El encuentro con el hombre condenado por el asesinato
Una década después del magnicidio, Jackson protagonizó un episodio que generó controversia: su reunión con James Earl Ray, el hombre condenado por el asesinato de Martin Luther King.
Ray cumplía una sentencia de 99 años en la prisión estatal de Tennessee cuando Jackson lo visitó en 1978, tras recibir cartas en las que el preso insistía en su inocencia y denunciaba la existencia de una conspiración.
Después de una conversación de varias horas, Jackson declaró públicamente que creía que Ray no había actuado solo y que podría haber sido utilizado por otros responsables, una postura que alimentó debates durante décadas.
Aunque no surgieron pruebas que permitieran reabrir el caso, algunas voces cercanas a la familia King también expresaron dudas sobre la versión oficial, lo que mantuvo viva la controversia histórica en torno al asesinato.
Ray permaneció en prisión hasta su muerte en 1998 por complicaciones de salud.
Interpretación: una figura entre la historia, la polémica y la transformación social
Desde una perspectiva histórica, Jesse Jackson representa una generación de líderes que trasladaron el movimiento por los derechos civiles de las calles a las instituciones políticas y sociales.
Su trayectoria refleja tanto los avances como las tensiones internas del activismo estadounidense: liderazgo carismático, disputas por protagonismo, debates estratégicos y la permanente lucha por la justicia racial en un país marcado por profundas desigualdades.
El hecho de que presenciara la muerte de Martin Luther King y posteriormente dialogara con el hombre condenado por ese crimen simboliza también la complejidad de su figura: un activista dispuesto a cuestionar versiones oficiales y explorar narrativas alternativas en busca de verdad y reconciliación.
Su muerte marca el cierre de una etapa histórica iniciada en los años sesenta, cuyos efectos continúan influyendo en los movimientos sociales contemporáneos.
Legado político y social
A lo largo de su vida, Jackson no solo fue activista, sino también líder político y defensor de causas sociales diversas, participando en campañas presidenciales y promoviendo iniciativas de inclusión, educación y oportunidades económicas para comunidades marginadas.
Su figura se convirtió en símbolo de resistencia y perseverancia, inspirando a nuevas generaciones de activistas en Estados Unidos y otros países.
Con su fallecimiento, desaparece una de las últimas voces vivas de la generación que transformó la historia de los derechos civiles en Estados Unidos, pero su influencia permanece en las luchas actuales por la igualdad y la dignidad humana.

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