México, a 9 de febrero de 2026.- El Gobierno de México anunció que está revisando un reporte periodístico internacional sobre el presunto ingreso al país de municiones de uso exclusivo del Ejército estadounidense que han sido localizadas en escenas de violencia relacionadas con organizaciones delictivas, informó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en conferencia de prensa.
La revisión responde a una investigación publicada por el diario The New York Times, que señala que cartuchos de calibre .50, fabricados en la Lake City Army Ammunition Plant —una planta de munición perteneciente al gobierno de Estados Unidos— habrían sido rastreados en hechos delictivos en México, incluida violencia de alto impacto contra fuerzas de seguridad y civiles.
Reporte internacional reaviva debate sobre armas y violencia
El artículo periodístico destaca que parte de la munición de alto poder producida para uso militar y que no es de acceso común en el mercado civil, terminó siendo utilizada por grupos del crimen organizado mexicanos, según análisis de registros de incautaciones y datos judiciales.
El calibre .50 está diseñado para armas de largo alcance capaces de perforar blindajes y causar daños significativos, lo que eleva la preocupación de las autoridades mexicanas ante su presencia fuera de los canales oficiales de uso militar.
Sheinbaum dijo que su gobierno analiza con cautela el reporte para determinar su veracidad y que, en caso de confirmarse la información, se planteará el tema formalmente al gobierno de Estados Unidos para exigir mayores controles sobre el tráfico de este tipo de material.
Una mirada institucional a la seguridad y cooperación
La presidenta también ha señalado que ha solicitado endurecer las medidas para frenar el tráfico de armas y municiones estadounidenses, como parte de una estrategia para reducir el poder de fuego de las organizaciones delictivas en México.
Este enfoque se inserta en un contexto donde México ha demandado una mayor responsabilidad compartida en materia de seguridad con su vecino del norte, enfatizando que la disponibilidad de armamento de alto poder limita la eficacia de las estrategias de seguridad nacional.
Si bien el reporte periodístico no confirma directamente cómo estas municiones pasaron de una planta militar a manos criminales, la mención de la Lake City Army Ammunition Plant —operada por contratistas privados y con autorizaciones para comercializar municiones fuera del uso castrense— abre un debate sobre la regulación y trazabilidad del armamento.
Implicaciones para la seguridad regional
La presencia de municiones de calibre .50 en escenarios de violencia armada refuerza el argumento de que el flujo ilícito de armas y municiones constituye un factor clave en la capacidad operativa del crimen organizado, dificultando la labor de las fuerzas de seguridad y aumentando los riesgos para la población civil.
La revisión de este reporte, y cualquier comunicación futura con las autoridades de Estados Unidos, podría marcar un punto relevante en la agenda bilateral en materia de seguridad, al poner el foco en la necesidad de mecanismos más estrictos de control y supervisión sobre la exportación y venta de municiones potencialmente peligrosas.
El gobierno mexicano continúa con la revisión detallada del reporte periodístico y, de confirmarse los hallazgos, se espera que el tema sea abordado en mesas de cooperación bilateral con Estados Unidos. Por ahora, la postura oficial es de cautela y verificación, pero con la firme intención de fortalecer controles que eviten que armamento diseñado para uso militar termine alimentando la violencia del crimen organizado en territorio nacional.

No hay comentarios
Publicar un comentario