domingo, 8 de febrero de 2026

La Libertad espera permiso para abrir su panteón

El terreno existe, está habilitado… pero sigue sin poder usarse
Por Arquímedes González.
Misantla, Ver., a 8 de febrero de 2026.- En la comunidad de Libertad, la muerte no solo duele: también complica. La falta de autorización para operar el panteón local se ha convertido en una de las preocupaciones más sensibles para sus habitantes, quienes desde hace años esperan el permiso que les permita despedir a sus seres queridos en su propia tierra.

Mientras el trámite se mantiene detenido, las familias enfrentan traslados, gastos inesperados y la incertidumbre de encontrar un espacio disponible en cementerios de otras localidades.

Diálogo abierto, problema pendiente

El agente municipal Julián Islas Peña reconoció que con la nueva administración municipal ha existido disposición al diálogo. Cada gestión realizada, dijo, ha sido atendida con respeto, lo que abre una puerta a la esperanza.

“Nos han recibido bien y hay apertura para escuchar las necesidades de Libertad”, señaló. Sin embargo, también subrayó que entre todos los pendientes comunitarios, el panteón es la prioridad más urgente, pues se trata de una necesidad humana que no puede seguir postergándose.

Sepultar lejos: una carga emocional y económica

Ante la falta de un cementerio propio, las familias de Libertad se han visto obligadas a trasladar a sus difuntos a comunidades como Sarabia, Palpoalaixcán, Guadalupe y Colorado Chico. El problema es que estos panteones también están llegando a su límite.

Además del dolor que implica despedir a un ser querido fuera de su comunidad, se suman los costos por el uso de espacios en otros lugares, algo que golpea con mayor fuerza a familias de escasos recursos.

“Hay personas que de verdad no tienen cómo pagar esos gastos extras en un momento tan difícil”, expresó Islas Peña, quien reconoció la solidaridad de comunidades vecinas, pero insistió en que la solución de fondo es contar con un panteón propio.

Un terreno listo… que no puede usarse

Lo que más desconcierta a la población es que el proyecto no parte de cero. La comunidad ya cuenta con un terreno de aproximadamente una hectárea, adquirido en la administración de Otoño Hernández y que ha recibido seguimiento en gobiernos posteriores.

El predio está a nombre del Ayuntamiento, se encuentra cercado, con pozo de agua, calles engravadas y accesos adecuados. Es decir, cumple con los requisitos básicos solicitados por las autoridades.

“Tenemos todo listo, lo único que falta es el permiso para poder sepultar”, resumió el agente municipal.

Confianza en que ahora sí avance

Islas Peña confía en que el actual alcalde, René Omar Jaén Domínguez, y el área de Obras Públicas puedan realizar una visita a la comunidad para constatar directamente las condiciones del terreno y la urgencia social del proyecto.

En Libertad habitan entre 800 y mil familias, cifra que refleja la magnitud de la necesidad. No se trata de una obra menor, sino de un servicio esencial para la dignidad de la población.

Un llamado desde la dignidad

Como autoridad comunitaria saliente, Julián Islas Peña expresó su deseo de dejar encaminada —o resuelta— esta gestión antes de concluir su encargo. Su petición, dijo, es respetuosa pero firme.

“Le damos el voto de confianza a nuestro alcalde. Ojalá nos ayude a solucionar este gran problema, porque es una necesidad muy grande para nuestra comunidad”, concluyó.

Cuando la espera duele más

La historia de Libertad no habla solo de trámites pendientes, sino de una comunidad que pide algo básico: poder despedir a sus seres queridos sin salir de su tierra. Con diálogo abierto y un proyecto avanzado, los habitantes esperan que la autorización deje de ser una promesa y se convierta, por fin, en una realidad.

La comunidad espera que la próxima gestión no sea para pedir permiso, sino para inaugurar un espacio que garantice descanso digno a sus difuntos.

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