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Congreso abre periodo ordinario entre luto y llamados a la unidad

Homenaje también para familiares de Mario Delgado, víctimas de un hecho violento
México, a 1 de febrero de 2026.- El Congreso de la Unión inauguró el Segundo Periodo de Sesiones Ordinarias del Segundo Año de Ejercicio de la LXVI Legislatura en un ambiente solemne, marcado por homenajes póstumos y expresiones de condolencia. Senadores y diputados rindieron tributo al legislador panista Gustavo Sánchez Vázquez y a María Eugenia Delgado y su hija Sheila Delgado, en una jornada que combinó formalidad institucional con un tono de reflexión ante la violencia que golpea al país.

Inicio formal del nuevo periodo legislativo

Con la asistencia de 78 senadores y 419 diputados, el Congreso de la Unión declaró formalmente abierto el Segundo Periodo de Sesiones Ordinarias del Segundo Año de Ejercicio de la LXVI Legislatura. El acto protocolario, que en otras ocasiones transcurre entre discursos políticos y agenda parlamentaria, estuvo esta vez marcado por la solemnidad.

Desde el arranque de la sesión, la Mesa Directiva solicitó a las y los legisladores ponerse de pie para guardar minutos de silencio, un gesto que imprimió un tono distinto a la jornada legislativa.

Homenaje a un legislador

El primer minuto de silencio fue dedicado al senador Gustavo Sánchez Vázquez, integrante del grupo parlamentario del Partido Acción Nacional (PAN). Compañeros de distintas bancadas reconocieron su trayectoria y labor parlamentaria, destacando su participación en temas de interés nacional y su presencia activa en el debate legislativo.

Más allá de las diferencias partidistas, el homenaje reflejó la tradición parlamentaria de reconocer la labor de quienes han formado parte de la vida institucional del país.

Dolor que trasciende la política

El segundo momento de recogimiento estuvo dirigido a María Eugenia Delgado y a su hija Sheila Delgado, familiares del secretario de Educación Pública, quienes fueron asesinadas el sábado en un hecho que ha generado consternación.

La mención dentro del pleno legislativo evidenció cómo la violencia no distingue ámbitos y alcanza tanto a la vida pública como a la privada. Legisladores expresaron su solidaridad con la familia y reiteraron la necesidad de fortalecer las acciones para combatir la inseguridad.

Este episodio añadió una dimensión humana a la sesión, recordando que detrás de los cargos y responsabilidades existen historias personales marcadas por pérdidas irreparables.

Un periodo que inicia bajo reflexión

Si bien la apertura del periodo ordinario marca el arranque de una etapa clave para el desahogo de reformas, iniciativas y debates nacionales, el contexto de los homenajes dejó un mensaje implícito: la agenda legislativa se desarrolla en un país que enfrenta retos profundos, entre ellos la violencia.

El acto solemne se convirtió así no solo en un protocolo constitucional, sino también en un momento de pausa y reflexión colectiva dentro del Poder Legislativo.

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