El empresario presentó una denuncia formal ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por hostigamiento fiscal, judicial y administrativo
México, a 13 de enero de 2025.- El empresario mexicano Ricardo Salinas Pliego, presidente de Grupo Salinas, presentó este martes una queja formal ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA, acusando al Estado mexicano de una persecución sistemática en su contra. La denuncia, que incluye alegatos de hostigamiento y restricciones a la libertad de expresión, fue entregada durante una reunión con el Relator Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH, en el contexto de litigios fiscales y controversias legales que el magnate sostiene con el gobierno federal.
La denuncia internacional: de México a Washington
Este martes, Ricardo Salinas Pliego acudió a la sede de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Washington para presentar una queja ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), argumentando que enfrenta una persecución política por parte del gobierno mexicano.
La presentación formal de la denuncia se dio en una reunión con Pedro Vaca Villarreal, Relator Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH, a quien Salinas entregó un expediente con evidencias que, según él, documentan acciones de hostigamiento fiscal, judicial y administrativo. El empresario sostiene que estas acciones buscan silenciar sus críticas al gobierno y limitar su participación en el debate público.
Acusaciones de hostigamiento y restricción a la libertad de expresión
En sus publicaciones en redes sociales, Salinas Pliego afirmó que la persecución en su contra no es un asunto personal sino un problema de alcance nacional. Aseguró que el uso de herramientas del Estado con fines de presión jurídica representa un precedente peligroso que podría afectar no solo a él, sino a otros empresarios y opositores políticos.
El magnate ha argumentado que las acciones fiscales y judiciales motivadas por disputas tributarias, particularmente las relacionadas con adeudos fiscales que se remontan a años anteriores, han sido coordinadas de manera tal que buscan desgastar su imagen pública y restringir su libertad de expresión.
Reuniones con actores internacionales y apoyo político
Después de entregar su denuncia ante la CIDH, Salinas Pliego también sostuvo un encuentro con la congresista estadounidense Maria Elvira Salazar, presidenta del Subcomité del Hemisferio Occidental en la Cámara de Representantes. En redes sociales calificó a Salazar como una “aliada” en la defensa de la libertad frente a lo que él considera el uso del aparato estatal para castigar a disidentes políticos.
La participación de actores internacionales en este contexto pone de manifiesto la estrategia de Salinas de internacionalizar su disputa con el gobierno mexicano, buscando generar mayor atención sobre lo que él describe como una campaña de hostigamiento que trasciende lo fiscal para tocar aspectos de derechos humanos y libertades fundamentales.
El contexto de la disputa fiscal y política
La denuncia ante la CIDH se da tras años de litigios entre Grupo Salinas y las autoridades fiscales mexicanas, en los que el empresario ha enfrentado obligaciones de pago por miles de millones de pesos y ha perdido diversos juicios en instancias nacionales. Muchos de estos conflictos están relacionados con créditos fiscales que datan de ejercicios fiscales anteriores, lo que ha sido motivo de disputas continuas entre el grupo empresarial y el Servicio de Administración Tributaria (SAT).
Por su parte, el gobierno ha mantenido que los procedimientos fiscales son técnicos y deben cumplirse conforme a la ley, mientras que Salinas los interpreta como parte de una ofensiva más amplia en su contra.

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