Tenencia responsable, adopción informada y visión a largo plazo, claves para evitar perros en situación de calle
Por ArquÃmedes González.
Misantla, Ver., a 5 de enero de 2026.- En el contexto de las celebraciones de Reyes Magos, el médico veterinario Gustavo Salazar Grosskelwing, encargado de “La Herradura” en Misantla, reflexionó sobre la pertinencia de regalar mascotas a niñas y niños. Más allá del entusiasmo propio de estas fechas, el especialista subrayó que un animal de compañÃa no es un obsequio temporal, sino un integrante de la familia que implica responsabilidades a largo plazo, desde el cuidado médico hasta el compromiso ético de no abandonarlo.
El entusiasmo de Reyes y la reflexión necesaria
Con la llegada del DÃa de Reyes Magos, crece el entusiasmo de muchas familias por sorprender a los más pequeños con regalos especiales, entre ellos, mascotas. Sin embargo, el médico veterinario Gustavo Salazar Grosskelwing señaló que esta decisión debe analizarse con profundidad, pues implica mucho más que una emoción momentánea.
“El regalar una mascota no es bueno ni malo por sà mismo”, explicó, “pero sà debe hacerse bajo el entendido de que quien la recibe está dispuesto, la quiere y comprende las responsabilidades que implica su cuidado”. Para el especialista, un perro o un gato puede ser un gran acompañante para un niño y una herramienta de aprendizaje sobre la vida, la responsabilidad e incluso la muerte, siempre que exista un compromiso real de la familia.
La “fiebre del cachorro” y sus consecuencias
Uno de los principales riesgos que señaló Salazar Grosskelwing es lo que denomina la “fiebre del cachorro”: el entusiasmo inicial que dura uno o dos meses y que, al desvanecerse, deja como resultado animales relegados a azoteas, patios o incluso a la calle.
Este fenómeno, lamentó, contribuye directamente al problema de los animales en situación de calle, muchos de los cuales no están completamente abandonados, sino que tienen dueño, pero viven sin cuidados adecuados. “No es correcto, pero es una realidad que refleja la baja cultura de la tenencia responsable”, apuntó.
Adopción: una opción válida, pero con cautela
El veterinario también abordó el tema de la adopción, destacando que es una alternativa positiva siempre y cuando se realice de manera informada. Muchos animales en adopción son adultos y cuentan con experiencias previas que influyen en su comportamiento, por lo que es indispensable evaluar su temperamento, especialmente cuando convivirán con niños.
“No saber qué puede detonar un episodio de agresividad puede terminar en un accidente”, advirtió, subrayando que la adopción responsable implica conocer el historial del animal y asumir la responsabilidad de integrarlo adecuadamente al núcleo familiar.
Un compromiso de 10 a 20 años
Salazar Grosskelwing fue enfático al señalar que una mascota no es desechable. En promedio, un perro o un gato puede vivir entre 10 y 20 años, acompañando a la familia a lo largo de mudanzas, enfermedades y cambios económicos.
Entre los factores que deben considerarse antes de regalar un animal, enumeró: el espacio adecuado, la capacidad económica para alimentación, vacunación y desparasitación, el acceso a medicina preventiva y la visión a largo plazo que evite decisiones como abandonar al animal por una mudanza o una enfermedad crónica.
¿Cuántos animales terminan en la calle?
Desde su experiencia personal —no como estadÃstica oficial— el veterinario estimó que en Misantla cerca del 90 por ciento de los perros que se observan en la calle tienen dueño, pero están acostumbrados a vivir fuera del hogar. En contraste, los casos de abandono total, donde el animal no cuenta con una familia, podrÃan representar menos del 30 por ciento de la población canina.
Esta realidad, afirmó, refleja una urgente necesidad de fortalecer la educación sobre tenencia responsable y bienestar animal en la comunidad.
Las declaraciones del médico veterinario Gustavo Salazar Grosskelwing se dan en el marco de las vÃsperas de Reyes Magos en Misantla, como un llamado a la conciencia colectiva. Regalar una mascota puede ser un acto de amor y aprendizaje, pero solo si se asume con responsabilidad, compromiso y visión a largo plazo. De lo contrario, la tradición corre el riesgo de convertirse en una cadena más de abandono y maltrato animal, una problemática que sigue latente en la región.

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