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Nasry Asfura asume la Presidencia de Honduras y promete un gobierno de trabajo y austeridad

Una ceremonia sobria, marcada por símbolos religiosos y mensajes de unidad nacional
Honduras, a 27 de enero de 2026.- Nasry Juan Asfura Zablah tomó posesión como presidente constitucional de Honduras este 27 de enero de 2026, en una ceremonia solemne realizada en el Congreso Nacional. En un acto caracterizado por la austeridad y la presencia de símbolos religiosos, el nuevo mandatario prometió gobernar con apego a la ley, cercanía con el pueblo y compromiso con la democracia. Su discurso inaugural destacó el trabajo, la fe y la responsabilidad de atender con urgencia los problemas del país.

Juramentación en un acto solemne y austero

Con una sonrisa y entre aplausos de los presentes, Nasry Juan Asfura Zablah fue juramentado como presidente constitucional de Honduras para el período 2026–2030. El acto se desarrolló en el Congreso Nacional, en una ceremonia que rompió con la tradición de realizar la investidura en el Estadio Nacional, optando en cambio por un formato más sobrio.

El presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, fue el encargado de dirigir el protocolo oficial:
“Ciudadano Nasry Juan Asfura Zablah, presidente constitucional para el período 2026-2030, le invito a presentar su promesa de ley”.

Asfura respondió con una fórmula cargada de referencias religiosas:
“Hago la promesa de ley de cumplir la Constitución y las leyes, como lo dictan los sagrados mandamientos. Honduras, para servirte estamos”.
Tras persignarse, fue declarado oficialmente en posesión del cargo.

La imposición de la banda y el respaldo familiar

Uno de los momentos más simbólicos de la ceremonia fue la imposición de la banda presidencial por parte de Lissette del Cid, esposa del mandatario y ahora primera dama de la nación. El gesto subrayó el carácter familiar y cercano que rodeó el acto.

Durante la juramentación, Monique, Stephanie y Alexandra Asfura sostuvieron la Constitución de la República y la Biblia, reforzando la presencia de elementos cívicos y religiosos como parte central del protocolo.

Asfura había llegado al Congreso minutos antes de las 9:00 de la mañana, hora programada para el inicio puntual del evento, acompañado de su esposa, en medio de un ambiente de expectativa y solemnidad.

Oraciones y simbolismo religioso en la investidura

Previo a la toma de protesta, se realizaron oraciones dirigidas por líderes religiosos de distintas denominaciones. Gerardo Irías, presidente de la Confraternidad Evangélica de Honduras, entregó una Biblia al nuevo presidente y expresó un mensaje de guía espiritual para su mandato.

A esta invocación se sumó el padre Carlo Magno Núñez, rector de la Basílica Menor Nuestra Señora Reina de la Paz, quien también participó en el momento de bendición, en un acto que evidenció la fuerte presencia de la fe en la narrativa simbólica del inicio del nuevo gobierno.

Austeridad como mensaje político

Una de las decisiones más comentadas fue la de no invitar a presidentes ni jefes de Estado extranjeros a la ceremonia, argumentando razones de austeridad. En su lugar, asistieron embajadores y representantes de organismos internacionales acreditados en Honduras.

Esta determinación fue interpretada como una señal de prudencia financiera y un intento por marcar un estilo de gobierno enfocado en la contención del gasto público desde el primer día, en un país que enfrenta importantes retos económicos y sociales.

Un discurso centrado en la fe, la democracia y el trabajo

En su mensaje inaugural, Asfura destacó que su llegada al poder no fue un esfuerzo individual, sino el resultado del respaldo de muchas personas y de la “gracia de Dios”. Hizo énfasis en la importancia de la unidad, la solidaridad y el compromiso colectivo.

Reconoció de manera especial a figuras vinculadas al proceso democrático reciente, entre ellas integrantes del Consejo Nacional Electoral y autoridades militares, subrayando su papel en la defensa de la institucionalidad.

Dirigiéndose al pueblo hondureño, afirmó:
“Gracias por la confianza depositada en las urnas. Su mensaje ha sido claro y contundente. Tenemos que ponernos a trabajar; trabajar con humildad y con el compromiso total que exige llevar soluciones reales a cada rincón de nuestra querida Honduras. El tiempo empezó a correr, no podemos perderlo”.

Sus palabras dejaron ver un tono de urgencia frente a los problemas nacionales, pero también un llamado a la esperanza y al esfuerzo conjunto.

Una nueva etapa para Honduras

La llegada de Nasry Asfura a la Presidencia abre una nueva etapa política en Honduras, marcada por expectativas en temas de economía, seguridad y fortalecimiento institucional. La combinación de austeridad, simbolismo religioso y mensajes de unidad proyecta una imagen de gobierno que busca cercanía con la población y legitimidad moral en su ejercicio del poder.

Desde una perspectiva interpretativa, el acto de investidura reflejó no solo un cambio de administración, sino también la intención de construir una narrativa de servicio, fe y responsabilidad, elementos que probablemente marcarán el tono del nuevo mandato.

Con esta ceremonia, Honduras inicia formalmente un nuevo capítulo político bajo la conducción de Nasry Asfura, quien asume el desafío de transformar promesas en resultados en un contexto nacional que exige respuestas concretas y liderazgo constante.

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