Irán, a 14 de enero de 2026.- En el contexto de las protestas que desde hace semanas sacuden a Irán, el ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, defendió el corte del servicio de internet como una medida de seguridad nacional frente a presuntas amenazas terroristas externas. Paralelamente, el funcionario reiteró que el país está preparado para responder militarmente ante una posible agresión de Estados Unidos, aunque subrayó que Teherán no busca una guerra. Mientras tanto, organismos internacionales alertan sobre un saldo creciente de víctimas y detenciones.
El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, salió al paso de las críticas internacionales por el corte del acceso a internet en varias regiones del país, una medida aplicada en medio de intensas protestas sociales. De acuerdo con el funcionario, la decisión se tomó tras detectar amenazas a la seguridad nacional vinculadas a operaciones terroristas supuestamente coordinadas desde el extranjero.
Araqchi sostuvo que el control del flujo de información fue necesario para evitar la desestabilización del país y frenar acciones violentas que, según el gobierno iraní, buscaban aprovechar el descontento social para generar caos interno. Desde la visión oficial, el apagón digital no fue una herramienta de censura, sino un recurso extraordinario ante un escenario de riesgo.
Protestas, represión y preocupación internacional
Las manifestaciones, que se han prolongado durante varias semanas, han generado una fuerte respuesta de las fuerzas de seguridad iraníes. Informes presentados ante la Organización de las Naciones Unidas señalan que la represión ha dejado cientos de personas muertas y miles de detenidos, cifras que han encendido las alarmas de la comunidad internacional.
Organismos defensores de derechos humanos han denunciado un uso excesivo de la fuerza y restricciones severas a las libertades civiles, particularmente a la libertad de expresión y de información, agravadas por el corte de internet que ha dificultado la verificación independiente de los hechos.
Mensaje de firmeza frente a Estados Unidos
En paralelo a la crisis interna, Araqchi insistió en que Irán contempla la vía militar en caso de que Estados Unidos lleve a cabo una agresión directa contra el país. Afirmó que las fuerzas iraníes están completamente preparadas para responder, aunque reiteró que Teherán no tiene interés en iniciar un conflicto armado.
Este discurso refleja una postura dual: por un lado, la intención de evitar una escalada bélica; por otro, la advertencia de que el país no dudará en defenderse si considera que su soberanía está en riesgo. La retórica se produce en un contexto de tensiones persistentes entre ambos países, marcadas por sanciones, disputas diplomáticas y acusaciones mutuas.
Mientras continúan las protestas y el debate internacional sobre la situación de los derechos humanos en Irán, el gobierno mantiene su narrativa de seguridad nacional y preparación militar. La combinación de control interno, advertencias externas y el creciente escrutinio de organismos internacionales configura un escenario complejo, en el que el futuro inmediato del país dependerá tanto de la gestión de la crisis social como de la evolución de sus relaciones con la comunidad internacional.

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