El escritor regresa a la narrativa histórica con Los tiempos malditos, una novela que desafía los relatos tradicionales
México, a 2 de enero de 2026.- Con la publicación de su más reciente novela Los tiempos malditos, bajo el sello de la editorial Alfaguara, el escritor mexicano Francisco Martín Moreno vuelve a la narrativa histórica con una propuesta provocadora: desmontar la idea de la llamada “Conquista de México”. En entrevista, el autor cuestiona los conceptos arraigados en la educación y la memoria colectiva, plantea nuevas interpretaciones sobre la caída de Tenochtitlán y abre el debate sobre el papel de las alianzas indígenas, la epidemia de viruela y el destino final de Hernán Cortés.
Un regreso a la historia para incomodar certezas
Después de incursionar en la ficción, Francisco Martín Moreno retoma la novela histórica con Los tiempos malditos, una obra que busca confrontar los discursos tradicionales sobre uno de los episodios más determinantes del pasado mexicano: la caída del Imperio Mexica.
Para el autor, el término “Conquista de México” no solo es históricamente impreciso, sino también dañino desde el punto de vista simbólico. “La gente se siente muy insignificante cuando le dicen ‘La conquista de México’. ¿Cómo 400 españoles pudieron contra 50 mil soldados mexicas? No se vale y no es correcto. Es algo que traumatiza a los niños”, afirma.
Martín Moreno sostiene que México, como nación, ni siquiera existía en 1521, ya que su conformación jurídica y política ocurrió hasta 1824, con la promulgación de la primera Constitución. Desde esta perspectiva, el uso del término “conquista” distorsiona los procesos históricos reales.
Alianzas indígenas y el mito de la superioridad española
Uno de los ejes centrales de la obra es la revisión del papel que jugaron los pueblos indígenas aliados de los españoles. El autor insiste en que la caída de Tenochtitlán no fue producto exclusivo del poder militar castellano.
“Nunca nos conquistaron los españoles, en ningún caso. La caída de Tenochtitlán se logró gracias a una alianza entre los tlaxcaltecas y los castellanos, junto con los huejotzingas”, explica, al tiempo que se dice sorprendido de que aún persista la idea de que Hernán Cortés ingresó a la capital mexica “a punta de cañonazos”.
Esta reinterpretación busca devolver complejidad a un proceso histórico que, durante siglos, ha sido reducido a una narrativa de vencedores y vencidos, omitiendo las tensiones internas y las decisiones políticas de los pueblos originarios.
La viruela como arma: la primera guerra bacteriológica
Otro de los temas más polémicos que aborda Los tiempos malditos es el papel de la epidemia de viruela en el desenlace del conflicto. Para Martín Moreno, este episodio constituye la primera guerra bacteriológica en el continente americano.
El escritor relata que, tras la derrota de Pánfilo de Narváez a manos de Cortés en Veracruz, se detectaron casos de viruela entre personas de origen africano y caribeño. Según su versión, Gonzalo de Sandoval advirtió del peligro de llevar la enfermedad a Tenochtitlán, pero Cortés habría optado por permitir su propagación.
“Ahora sabemos que aquella pandemia acabó con el 70 por ciento de la población. Fue la primera guerra bacteriológica del Nuevo Mundo”, afirma el autor, consciente de que esta interpretación genera controversia, aunque asegura que existen fuentes que respaldan dicha hipótesis.
Un conquistador frustrado y un rey distante
La novela también pone bajo la lupa la figura de Hernán Cortés más allá del mito del conquistador victorioso. Martín Moreno cuestiona por qué Carlos I de España nunca lo nombró virrey de la Nueva España, pese a sus logros territoriales y militares.
“Tenía todos los merecimientos para haber sido nombrado virrey, podía conquistar territorios 40 veces más grandes que la propia Castilla, pero nunca lo recibió en la corte ni le dio un cargo relevante”, señala. Para el autor, esta omisión marcó profundamente a Cortés, quien habría muerto “triste, decepcionado y frustrado”.
Las fuentes, la memoria y la voz de los vencidos
Uno de los mayores retos en la construcción de la novela, explica Martín Moreno, fue el manejo de las fuentes históricas. La mayoría de los registros escritos provienen de los españoles, ya que los pueblos indígenas transmitían su historia a través de códices, muchos de los cuales fueron destruidos.
Las crónicas de frailes como Bartolomé de las Casas o Motolinía, así como la Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España de Bernal Díaz del Castillo, fueron elaboradas años después de los hechos, en algunos casos décadas más tarde, lo que obliga a leerlas con cautela y espíritu crítico.

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