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Cuesta de enero 2026 se agrava por inflación y nuevos impuestos: alertan comerciantes

Pequeños negocios reportan caída de ventas de hasta 25% y advierten riesgos económicos
México, a 10 de diciembre de 2026.- La llamada cuesta de enero en 2026 se perfila como una de las más complicadas de los últimos años, debido a una escalada de precios en productos de consumo popular y a la entrada en vigor de los denominados “impuestos saludables”. Comerciantes y organizaciones del sector advierten que la inflación golpea con fuerza a las familias y a los pequeños negocios, que ya registran una disminución significativa en sus ventas y enfrentan mayores costos operativos.

Escalada de precios desde el cierre de 2025

Desde mediados de diciembre, una cascada de incrementos en los precios de alimentos y artículos básicos comenzó a sentirse en mercados públicos y comercios de barrio. Sin embargo, el fenómeno se intensificó a partir del 1 de enero de 2026, cuando entraron en vigor nuevos gravámenes, particularmente los llamados “impuestos saludables”.

Ejemplos concretos ilustran el impacto inmediato: el kilogramo de carne de res, que el año pasado se adquiría en alrededor de 180 pesos, ahora se vende entre 210 y hasta 260 pesos; mientras que el kilo de pechuga de pollo pasó de 110 a 130 pesos. Estos aumentos, sostienen comerciantes, no son casos aislados, sino parte de una tendencia generalizada que erosiona el poder adquisitivo de los hogares.

Comerciantes alertan impacto en la economía familiar

Gerardo Cleto López Becerra, presidente del Consejo para el Desarrollo del Comercio en Pequeño y la Empresa Familiar (ConComercio), y Alberto Vargas Lucio, presidente del Movimiento Nacional del Contribuyente Social (Monacoso), coincidieron en que la inflación actual está golpeando de manera directa tanto a las familias como a los pequeños negocios.

De acuerdo con ambos dirigentes, los comercios familiares, mercados públicos y negocios de barrio no tienen margen para absorber los incrementos en insumos, rentas y servicios, por lo que se han visto obligados a trasladar parte del aumento a los precios finales. Esta situación ha provocado una caída en las ventas que oscila entre 20 y 25 por ciento.

“Los negocios de barrio enfrentan un aumento constante en sus costos, sin posibilidad real de absorberlos”, explicó Alberto Vargas, quien detalló que carnicerías y pollerías han tenido que ajustar precios simplemente para sobrevivir.

Consumo a la baja y ajustes en el gasto

El encarecimiento de los alimentos básicos ha obligado a las familias a recortar gastos considerados esenciales. Gerardo López Becerra señaló que, al cierre de 2025, se registró una caída superior al 20 por ciento en el consumo de sectores como ropa, calzado, joyería, electrónicos, perfumería y telefonía celular, rubros que antes de la pandemia mantenían una dinámica relativamente estable.

Este repliegue del consumo refleja, según los líderes comerciales, una realidad distinta a la que plantea el discurso oficial que asegura que la inflación está bajo control. En la práctica, sostienen, los hogares están destinando una mayor proporción de su ingreso a la compra de alimentos y servicios básicos.

“Impuestos saludables”, bajo cuestionamiento

Uno de los factores que más presión ha generado en los bolsillos de los consumidores es la aplicación del llamado “impuesto saludable”, implementado a través del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a refrescos, bebidas azucaradas y cigarros. De acuerdo con ConComercio, estos gravámenes han provocado incrementos de entre 20 y 30 por ciento en el precio final al consumidor.

Una cajetilla de cigarros que en diciembre costaba entre 80 y 86 pesos, hoy supera los 100 pesos, mientras que un refresco de tres litros pasó de 45 a 57 pesos. López Becerra advirtió que estos aumentos no sólo afectan a los consumidores, sino que “estrangulan” al comercio en pequeño, especialmente en estados con alta marginalidad económica como Chiapas, Oaxaca y Veracruz, donde las tiendas de abarrotes dependen de productos de alta rotación para sostener su operación diaria.

Riesgo de mercado ilegal y efecto inflacionario

Desde el Movimiento Nacional del Contribuyente Social se advirtió que cualquier aumento salarial, incluso del 12 o 16 por ciento, queda pulverizado frente a los incrementos constantes en los precios de los productos básicos. Además, López Becerra alertó sobre un efecto colateral preocupante: el crecimiento del mercado negro.

En el caso del tabaco, señaló que la política fiscal no ha logrado reducir el consumo ni fortalecer los programas de salud. Por el contrario, ha encarecido el comercio legal y abierto espacios al mercado ilegal. Datos oficiales indican que el mercado ilícito de cigarros creció más de 240 por ciento entre 2017 y 2023, al pasar del 8.5 al 20.4 por ciento del mercado nacional.

Mientras una cajetilla legal rebasa los 100 pesos, en el comercio informal se ofrecen marcas pirata a precios de entre 8 y 12 pesos, lo que, a decir de los comerciantes, evidencia que el impuesto no cumple con los objetivos de salud pública ni se traduce en mejoras visibles en hospitales, equipamiento o medicamentos.

La cuesta de enero de 2026 se presenta así como un periodo de fuerte presión económica para millones de familias mexicanas y para el comercio en pequeño. Con precios de alimentos básicos al alza, nuevos impuestos y un consumo en retroceso, comerciantes y organizaciones sociales advierten que los gravámenes actuales responden más a una necesidad recaudatoria que a una política pública con visión social y económica de largo plazo, y llaman a replantear las medidas antes de que el impacto sea aún mayor en la economía cotidiana.

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