sábado, 10 de enero de 2026

Alerta sanitaria: repuntan casos de tos ferina en México y refuerzan llamado a la vacunación

Autoridades de salud advierten riesgos y difunden medidas preventivas
México, a 10 de enero de 2026.- Los casos de tos ferina en México registraron un aumento alarmante al pasar de 550 en 2024 a mil 590 en 2025, lo que representa un incremento del 189 por ciento, de acuerdo con cifras oficiales de la Secretaría de Salud. La enfermedad, altamente contagiosa y prevenible mediante vacunación, ha provocado 72 defunciones en el último año, la mayoría en menores de un año sin esquema completo, lo que ha encendido las alertas del sector salud y reactivado el llamado urgente a reforzar la prevención.

Un repunte que preocupa a las autoridades

La tos ferina, una enfermedad respiratoria aguda causada por la bacteria Bordetella pertussis, ha mostrado un comportamiento ascendente en el país tras varios años de baja notificación. Este padecimiento no tiene estacionalidad definida y se transmite fácilmente por contacto directo con secreciones respiratorias, lo que lo convierte en un riesgo constante, especialmente en entornos familiares y escolares.

La Secretaría de Salud recordó que entre 2016 y 2019 se mantenía un promedio anual de alrededor de 900 casos confirmados. Sin embargo, durante 2020 y los años posteriores, en el contexto de la pandemia por COVID-19, la vigilancia epidemiológica de la tos ferina se redujo de manera significativa, lo que derivó en una menor detección y notificación de contagios.

De la baja vigilancia al aumento sostenido

Esta disminución en los registros se mantuvo hasta 2023, cuando se confirmaron únicamente 188 casos, con una incidencia de 0.14 por cada cien mil habitantes. No obstante, a partir de 2024 comenzó a observarse un repunte que se consolidó en 2025 con un incremento notable, evidenciando un rezago en la detección oportuna y, sobre todo, en las coberturas de vacunación.

Para 2025, las entidades con mayor número de casos confirmados fueron la Ciudad de México (155), Chihuahua (147), Nuevo León (141) y Aguascalientes (102), estados que en conjunto concentraron el 34.2 por ciento del total de contagios registrados a nivel nacional.

Impacto en la población infantil

Uno de los datos más preocupantes es el número de defunciones asociadas a esta enfermedad. Durante 2025 se notificaron 72 muertes por tos ferina, de las cuales 69 correspondieron a menores de un año que no contaban con antecedente de vacunación. En contraste, al cierre preliminar de 2024 se habían registrado 34 defunciones, lo que refleja un aumento significativo de la letalidad.

Las muertes se distribuyen en 21 entidades del país, siendo Puebla el estado con mayor letalidad, seguido de Baja California Sur, Jalisco, San Luis Potosí, Campeche y Tamaulipas. Las autoridades subrayan que los recién nacidos y lactantes son el grupo más vulnerable, debido a que su sistema inmunológico aún no está completamente desarrollado.

Llamado a la prevención y la vacunación

Ante este escenario, la Secretaría de Salud reiteró la importancia de la vacunación como la principal herramienta para prevenir la tos ferina y reducir las complicaciones graves. Se exhortó a la población a revisar la Cartilla Nacional de Salud para verificar que se cuente con el esquema de vacunación completo conforme a la edad y, en caso contrario, acudir a la unidad médica más cercana para recibir orientación.

Entre las principales medidas preventivas se encuentran el lavado frecuente de manos, evitar tocarse la cara sin higiene previa, no compartir objetos personales, cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar, desechar adecuadamente los pañuelos y mantener a los recién nacidos alejados de personas con tos o síntomas respiratorios. En caso de presentar la enfermedad, se recomienda el aislamiento para cortar la cadena de transmisión.

El repunte de la tos ferina en México evidencia la necesidad de fortalecer la vigilancia epidemiológica y reforzar las campañas de vacunación, especialmente en la población infantil. Las autoridades sanitarias insisten en que la prevención oportuna puede salvar vidas y evitar que una enfermedad prevenible continúe cobrando víctimas, por lo que el llamado a la corresponsabilidad social y al cuidado de los menores se mantiene como una prioridad de salud pública.

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