Niños se convierten en vigilantes del agua y el bosque en Misantla: un taller para sembrar conciencia ambiental desde la infancia
Misantla, Ver., a 22 de julio de 2025.- En medio de una crisis hídrica que ya se deja sentir en diversas regiones del país, la ciudad de Misantla apuesta por la educación ambiental como herramienta de cambio, desde el Espacio de Cultura del Agua, Rosa Elena Roque y Gómez, trabajadora de la Comisión de Agua del Estado, ha iniciado un curso intensivo dirigido a niñas y niños misantecos para convertirlos en "vigilantes del bosque y el agua".
El taller se lleva a cabo en las instalaciones de la Casa de la Cultura, donde un grupo de 10 niños participa activamente en actividades que les permiten comprender la importancia del uso responsable del agua y la conservación de los bosques.
"Consideramos que estamos en una situación crítica", explicó Roque y Gómez, "por eso, sembrar conciencia desde la niñez es clave para frenar el deterioro ambiental que hemos provocado como sociedad".
Durante el taller, los pequeños aprenden a identificar prácticas cotidianas que afectan al entorno y se les enseñan acciones concretas para cuidar el agua en sus hogares, desde el reciclaje de aguas grises hasta el almacenamiento responsable, el enfoque es práctico y adaptado a su realidad.
Además de formar a los niños, la licenciada hizo un llamado urgente a los adultos: "Nos toca aceptar que esta crisis ha sido generada por nuestras decisiones, es momento de sumarnos, como padres, tíos o abuelos, al cambio de hábitos en conjunto con las nuevas generaciones".
También lanzó un mensaje directo a las empresas asentadas en el municipio, tanto nacionales como transnacionales, para que asuman un papel más activo en la protección del recurso hídrico: “Algunas ya tienen acciones ambientales, pero necesitamos un compromiso más firme, el agua, aunque aún fluye, no es infinita”.
Finalmente, Rosa Elena destacó la necesidad de actualizar el marco legal en materia de agua, como la Ley Nacional de Aguas, que lleva años sin ser reformada, señaló que prácticas como el fracking —proceso que consume millones de litros de agua— deben ser reguladas con mayor rigor, si se quiere proteger verdaderamente el recurso natural.
El taller continúa durante el verano y se espera que esta semilla de conciencia ambiental sembrada en los más pequeños, germine y crezca, fortaleciendo una cultura de respeto hacia la naturaleza que perdure en las generaciones por venir.
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