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domingo, 11 de julio de 2021

Llamó a los Doce y los envió de dos en dos

LECTURA ORANTE DEL EVANGELIO
“LECTIO DIVINA”
LECTIO ¿QUÉ DICE EL SEÑOR?
Texto: Mc 6, 7-13
Teziutlán, a 11 de julio del 2021.- En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce, los envió de dos en dos y les dio poder sobre los espíritus inmundos. Les mandó que no llevaran nada para el camino: ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino únicamente un bastón, sandalias y una sola túnica.
Y les dijo: “Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar. Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, al abandonar ese lugar, sacúdanse el polvo de los pies, como una advertencia para ellos”.
Los discípulos se fueron a predicar la conversión. Expulsaban a los demonios, ungían con aceite a los enfermos y los curaban.
Notas para entender mejor lo que dice el texto:
1. “Llamó Jesús a los Doce”. Jesús tiene la iniciativa, llamó a doce de entre todos los demás para que estuvieran más cerca de él. Nosotros no elegimos a Jesús, sino él a nosotros.
2. “Los envió de dos en dos”. Para realizar la misión se necesita ser enviado. Dos es el número mínimo para la misión en comunidad itinerante.
3. “Les dio poder sobre los espíritus inmundos”. Los identificó con él y con su misión.
4. “Les mandó que no llevaran nada”. La misión se debe hacer al estilo de Jesús.
5. “Cuando entren en una casa”. La misión es de casa en casa.
6. Los apóstoles predican la conversión, expulsan a los demonios y curan a los enfermos.
MEDITATIO ¿QUÉ NOS DICE EL SEÑOR?
El evangelio comienza diciendo que: “Llamó Jesús a los Doce”. No fueron ellos los que escogieron al maestro, fue el maestro quien los eligió, los llamó y lo siguieron. Hay que puntualizar que ellos no fueron convocados para algo, sino para alguien, es decir para Jesús. Jesús los eligió en primer lugar para vincularlos íntimamente a su persona, los eligió para “que estuvieran con Él y enviarlos a predicar” (Mc 3, 14), para que lo siguieran con la finalidad de “ser de Él” y formar parte “de los suyos” y participar también de su misión (cfr. Documento de Aparecida No. 131).
El evangelio dice que: “Les dio poder sobre los espíritus inmundos”, es decir que les dio su mismo poder. De entre todos los discípulos, Jesús llamó especialmente a Doce y los envió, es decir los convirtió en apóstoles, es decir en enviados. Jesús fue enviado o apóstol del Padre y, a su vez, Jesús llama a Doce para enviarlos como apóstoles a predicar y a expulsar a Satanás. Para esto Jesús los llamó, los formó, los identificó, los envió y les dio poder sobre los espíritus inmundos. Jesús no les da un poder dominador sobre las personas, solo el poder de liberarlas. Los enviados deben cumplir su misión con amor. El poder no transforma los corazones, sólo el amor es digno de fe, sólo al amor se le cree.
El evangelio aclara muy bien que la misión no es por iniciativa propia, hay que ser enviado, debe haber un mandato. Jesús los envío: “De dos en dos”, es decir que la misión no debe hacerse en solitario, en forma individual, sino en comunión unión, ‘de dos en dos’, es decir en comunidad. Dice el Documento de Aparecida que no hay discipulado sin comunión (cfr. DA No. 156). Tampoco hay comunión sin misión: “La comunión y la misión están profundamente unidas entre sí… La comunión es misionera y la misión es para la comunión” (cfr. DA No. 163). Podemos decir que, así como Jesús cumple aquello de: “Donde dos o tres se encuentran reunidos en mi nombre ahí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18, 20), así también se podrías decir que: ‘Donde van de misión de dos en dos también va Jesús en medio de ellos’. De hecho, al final del evangelio de san Marcos avala esta interpretación, pues cuando el Señor Jesús los manda a la misión, se dice que el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían (cfr. Mc 16, 20).
Dado que Jesús identifica a los Doce Apóstoles con él: “Les mandó que no llevarán nada para el camino: ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino únicamente un bastón, sandalias y una sola túnica”. Es decir que la misión se debe hacer al estilo de Jesús, con una apasionada entrega por el Reino de Dios. Para lograr el éxito hay que ir ligero de equipaje, es decir con una absoluta confianza en el Señor y no en los medios materiales o el dinero. Para la misión lo más importante son los misioneros convertidos, convencidos y comprometidos; misioneros que se hayan encontrado con Cristo, misioneros identificados con él, misioneros portadores de Cristo. Sí, porque si bien no hay que llevar nada material, si hay que llevar a Cristo en el cual Dios: “Nos ha bendecido en él con toda clase de bienes espirituales y celestiales” como dice san Pablo en la segunda lectura de hoy.
Dice Jesús: “Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan”. En un primer momento la misión fue itinerante, de casa en casa en las cercanías. Después de la resurrección irán a los confines de la tierra. En este momento es una primera experiencia de misión, una primera salida. Se trataba de ir a los otros, no que los otros vinieran a ellos. Se trataba más de recibir que de dar, de estar con los demás, de convivir con ellos, de compartir con ellos la esperanza del Reino de Dios. De manera que la casa que acogía a los misioneros se convertía, muchas veces, es casa de ellos y en casa de misión. Aunque vivían en alguna casa, Jesús no los quería instalados, los misioneros eran siempre caminantes, no atados a nada ni a nadie, su única atadura es el Señor, su única riqueza era el Reino, eran misioneros liberados y liberadores, los cuales atraían por su testimonio para que otros creyeran en Jesús.
Pero también hay que decir que Jesús los previno que lo que le sucedió a él también podría suceder a ellos, es decir que podrían ser rechazados, cosa que no les debería de preocupar pues no era a ellos a quienes rechazaban, sino a Dios y a su Reino. Si esto llegase a suceder Jesús les dice lo que tienen que hacer: “Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, al abandonar ese lugar, sacúdanse el polvo de los pies como una advertencia para ellos”. Extraña que Jesús pida esto a sus discípulos pues cuando él fue rechazado él no lo hizo, simplemente se fue a otro lugar. Como quiera es parte de la experiencia de que el Reino de Dios ha sido rechazado y por lo mismo el signo de sacudirse el polvo es una seria advertencia y llamada a la conversión para los que no aceptan el Reino. Sólo Dios sabe cuándo esa palabra en acto, es decir, el gesto de sacudirse el polvo de los pies pueda dar frutos de conversión.
Finalmente, el evangelio dice que, después de que Jesús los instruyó: “Los discípulos se fueron a predicar el arrepentimiento. Expulsaban a los demonios, ungían con aceite a los enfermos y los curaban”. En estas palabras vemos la finalidad de la predicación, es decir el arrepentimiento, la conversión, pero por otro lado los efectos: expulsaban a los demonios ungían con aceite a los enfermos y los curaban. Se ve claro que la misión de los apóstoles no es otra, sino la misma misión de Cristo. Se cumple lo que dice Jesús en el evangelio de san Juan: “Como el Padre me envió, así los envío yo” (Jn 20, 21). Exactamente los apóstoles deben hacer lo mismo que hizo Jesús.
ORATIO ¿QUÉ LE DECIMOS AL SEÑOR?
Te bendecimos, Señor Jesús, porque elegiste a los apóstoles y los identificaste contigo y les diste tu misma misión, no de dominación sino de amor y transformación de los corazones. Te damos gracias porque ha sido tu voluntad que la misión no se haga por iniciativa propia, sino por llamado y mandato y en comunidad, aunque sea de dos en dos. Concédenos escuchar tu palabra y la gracia de seguirte con alegría.
Te bendecimos, Señor Jesús, porque has querido estar con tus discípulos, tanto en la reunión como en la misión. Concédenos la gracia de vivir siempre confiados en ti y no en los medios materiales. Que siempre vayamos ligeros de equipaje, sólo como portadores de ti. Concédenos la gracia de ser misioneros convertidos, desprendidos y comprometidos.
Señor Jesús, tú eres el camino, la verdad y la vida (cfr. Jn 14, 6). Tú eres la verdadera libertad, la verdadera salud. Concédenos ser misioneros liberados y liberadores que atraigan a los demás por su testimonio y, si son enviados, que logren la conversión de los oyentes, su curación, su liberación y la expulsión de satanás con la predicación del evangelio.
OPERATIO ¿QUÉ NOS PIDE EL SEÑOR?
El Señor Jesús nos pide, a cada uno, en primer lugar, responder a su llamado, luego a identificarnos con él, a estar con él, ser de él y para él. El Señor quiere que, como sus discípulos, seamos libres de toda atadura, desprendidos y misioneros, que demos testimonio con nuestra vida de ser de Jesús y portadores de Jesús para que así muchos otros crean en él.
A todos, el Señor Jesús, nos llama a la conversión y al arrepentimiento. De hecho, sólo un convertido y convencido puede llegar a ser un misionero comprometido. Así que, acojamos el llamado de Jesús a la conversión, identifiquémonos con él, con sus ideales y valores, y luego demos testimonio de lo que Jesús ha hecho en nosotros.
El Señor Jesús quiere compartirnos su poder contra los espíritus inmundos y contra el demonio. Para ello, nos pide una firme adhesión a él, que ha venido a destruir las obras del diablo. El Señor nos quiere libres y liberadores. En la medida que nos unimos a Jesús vencemos al enemigo de Jesús en nuestra vida y en los destinatarios de nuestra misión.
+ Mons. José Trinidad Zapata Ortiz
VIII Obispo de Papantla

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